Omán, la peculiaridad de oriente

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Omán, la peculiaridad de oriente

Cierra los ojos e imagina: cientos de kilómetros de dunas doradas, oasis de color turquesa, mezquitas sorprendentes, palmeras en el desierto, cañones de vértigo... Eso es, todo esto es posible en Omán, el país de Simbad el marino. Una región que en menos de 50 años ha pasado de la pobreza más endémica a la modernidad sin olvidar sus costumbres y tradiciones.

Omán, aroma a incienso y perfume

En Omán las mujeres visten con las Abbayas (túnicas negras de velo amplio) y sus casas huelen a aceite de rosas y sándalo. Y es que en cada hogar e incluso rincón de la ciudad no puede faltar un quemador de incienso.

El sultanato es el principal país productor de incienso del mundo gracias al árbol boswellia sacra (árbol de incienso). En su capital, Mascate, se encuentra el Museo de la Tierra del Incienso donde podrás conocer todo lo referente a este oro omaní y su famosa ruta. La cultura del perfume forma parte de la idiosincrasia de los omaníes, que venden esencias y aceites en cada esquina de cualquier ciudad. En Mascate está la fábrica de los exclusivos perfumes Amouge; estos son tan valorados que se les conoce como “los perfumes más valiosos del mundo”. El frasco original es de oro y ronda los 5.000 euros, aunque también encontrarás perfume envasado con otros materiales más asequibles.

Es difícil encontrar otro lugar en el mundo en el que se perciba una explosión aromática como la de los zocos de Omán, especialmente el de Salalah. Los vendedores mantienen durante todo el día encendido los quemadores en forma de taza. Una visita interesante que es mejor evitar en la hora de la siesta porque es cuando la gran mayoría de las tiendas están cerradas.

Tradición y costumbres

El sultanato de Omán poco se parece a sus vecinos fronterizos los Emiratos Árabes. Mientras que en regiones como Dubai o Abu Dabhi el cielo está plagado de rascacielos y el silencio brilla por su ausencia, en Omán el paisaje es totalmente diferente. Hablamos de un país donde el 80% de su territorio es desierto y quedan pueblos beduinos más conocidos como “moradores del desierto”. A continuación te vamos a indicar los principales atractivos del sultanato:

Gran Mezquita del Sultán Qaboos: es una parada obligatoria, hablamos de la tercera mezquita más grande del mundo y con capacidad para 20.000 fieles. Destaca su minarete de 90 metros de altura y por acoger una de las alfombras más grandes del mundo con 21 toneladas de peso y una superficie que cubre más de 4.000 metros cuadrados. Como es un lugar de culto, el acceso a los turistas está limitado de 8:00 a 11:00 horas y se debe vestir adecuadamente: las mujeres deben cubrirse la cabeza, los brazos y las piernas y los hombres brazos y piernas.

Teatro de la Ópera de Mascate: la palabra que lo define es ostentación. Un recinto de 80.000 metros cuadrados con suelos y columnas de mármol con diseños geométricos, lámparas gigantes talladas en Austria, techos altos con celosía de madera y grandes jardines. Nada ha quedado al azar ni se ha escatimado en su decoración. Tampoco falta la tecnología más innovadora. En cada uno de los asientos hay una pantalla táctil que permite leer los subtítulos y el programa de cada actuación.

Desierto de Wahiba: el Desierto de Wahiba es una enorme extensión unos 180 kilómetros de dunas de arena dorada de hasta 100 metros de altura donde la puesta de sol se convierte en otro de sus atractivos. Aquí viven los beduinos que se dedican a la crianza de camellos así como a hacer artesanía. Puedes acampar en las dunas y contemplar la noche estrellada rodeado de la soledad que sólo el desierto puede brindar.

Wadi Ghul: en Wadi Ghul podrás admirar las increíbles vistas del Gran Cañón de Arabia con una profundidad que alcanza los 1.000 metros de desnivel. Una serie de miradores permite tomar diferentes perspectivas de este angosto cañón. Eso sí, de sombra nada, así que lleva contigo un buen sombrero y protección solar para disfrutar del cañón como se merece.

Fiordos de Musandam: se encuentran en una zona aislada por lo que es aconsejable llegar por mar. Aquí no encontrarás hielo, ni nada verde pero el contraste de estas montañas a los pies del mar recuerda a los fiordos de Noruega.

Oasis de Wadi Shab: se trata de un oasis entre un cañón de arena con piscinas turquesas. Se encuentra en la región de Al Sharqiyah, en un cañón muy estrecho, de apenas 150 metros de ancho y con una longitud de unos 2 kilómetros.

¿Cómo llegar a Omán?

La mejor forma de llegar a Omán es en avión hasta Muscat, la capital del sultatano. Entra en el comparador de vuelos de Sebogo y encuentra vuelos a Muscat para tu viaje a Omán, un país en el que encontrarás la cara moderna de Arabia y donde al mismo tiempo sentirás su espíritu antiguo. 

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